¿Por qué sentimos que las temperaturas en verano han cambiado en los últimos años?

¿Por qué cada verano parece hacer más calor en España?

El verano sigue siendo sinónimo de sol, vacaciones y altas temperaturas, pero la sensación de calor parece haber cambiado.

No se trata únicamente de una percepción personal: en España, los registros meteorológicos muestran una tendencia al calentamiento que se ha hecho especialmente visible durante los meses de verano.

Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ayudan a poner cifras a esa sensación. La temperatura media de España ha aumentado aproximadamente 1,75 °C desde 1961, mientras que los 12 años más cálidos de toda la serie histórica se concentran en el siglo XXI. Además, 2025 fue el tercer año más cálido registrado, empatado con 2024.

Pero ¿por qué ocurre? ¿Es normal que algunos veranos sean especialmente calurosos o estamos ante un cambio más profundo? La respuesta está relacionada con la evolución del clima, pero también con otros factores que hacen que el calor se perciba con mayor intensidad.¿Por qué cada verano parece hacer más calor en España?


El verano ya no se comporta exactamente igual

Cuando se compara el clima actual con el de décadas anteriores, aparecen diferencias que van más allá de alcanzar temperaturas máximas muy elevadas.

Uno de los cambios más claros es que los episodios de calor intenso tienden a ser más frecuentes y duraderos. AEMET ya ha documentado un aumento de la frecuencia e intensidad de las anomalías cálidas durante los veranos españoles desde la década de 1970.

Esto significa que no necesariamente todos los días de verano son más calurosos que antes. El cambio se aprecia especialmente cuando se observa el conjunto de la estación:

  • Hay más jornadas con temperaturas superiores a las habituales.
  • Las olas de calor pueden prolongarse durante más días.
  • Las temperaturas nocturnas son cada vez más relevantes.
  • El calor puede comenzar antes y prolongarse más allá de los meses centrales.
  • Los episodios extremos alcanzan valores más elevados.

Un ejemplo reciente ayuda a entenderlo. Durante 2025 se registraron tres olas de calor en la Península y Baleares. En una de ellas se superaron los 45 °C en varios puntos del sur peninsular.


¿Y por qué las noches parecen más calurosas?

Esta es una de las cuestiones que más llama la atención. No basta con observar la temperatura máxima de la tarde para saber cuánto calor soporta una persona.

Cuando las temperaturas no bajan por la noche, el organismo tiene más dificultades para recuperar el confort después de una jornada calurosa. Dormir con una temperatura elevada también puede hacer que el verano se sienta mucho más intenso.

En las ciudades aparece además otro elemento: el conocido efecto de isla de calor urbana. El asfalto, los edificios y otras superficies acumulan energía durante el día y la liberan lentamente después de la puesta de sol.

AEMET ha señalado que este fenómeno puede elevar especialmente las temperaturas nocturnas en las grandes ciudades y que su efecto se vuelve más relevante durante los episodios de calor.

Antes podía ocurrir Lo que se observa con mayor frecuencia
Calor concentrado en las horas centrales Temperaturas elevadas durante más tiempo
Noches más frescas Más noches tropicales y cálidas
Episodios de calor más aislados Periodos cálidos más persistentes
Verano concentrado en julio y agosto Calor que puede aparecer antes o prolongarse

Cambio climático: una de las claves para entenderlo

La principal explicación de fondo está en el calentamiento global provocado principalmente por el aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Esto no significa que cada verano vaya a ser necesariamente más caluroso que el anterior. El tiempo meteorológico continúa teniendo variaciones naturales. Puede haber semanas relativamente frescas incluso dentro de un verano extremadamente cálido.

La diferencia está en el punto de partida.

Cuando la temperatura media del planeta y de una región aumenta, resulta más fácil alcanzar valores extremos. Por eso una ola de calor que antes podía ser excepcional puede convertirse progresivamente en un episodio menos extraordinario.

Los datos españoles reflejan esta evolución. Entre 2014 y 2023 se registraron 196 récords de días cálidos frente a solo 7 récords de días fríos. Según AEMET, en un clima sin alteraciones se esperarían aproximadamente cinco récords de cada tipo en ese periodo.


¿El calor actual es solo una sensación?

No. Los datos lo confirman.

2025 terminó con una temperatura media de 15 °C en España peninsular, 1,1 °C por encima del promedio de referencia 1991-2020. Además, los últimos cuatro años se situaron entre los más cálidos de la serie histórica.

Y la tendencia no se limita a un único año. Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido desde que existen registros, con una temperatura media en la España peninsular 3,2 °C por encima del promedio habitual. De los 15 junios más cálidos de la serie, 13 se han producido en el siglo XXI.

Estos datos ayudan a entender por qué muchas personas tienen la impresión de que los veranos ya no son como antes.


¿Por qué algunos veranos son especialmente extremos?

El cambio climático establece una tendencia general, pero no explica por sí solo las características concretas de cada episodio.

La circulación atmosférica, la situación de las masas de aire, las condiciones del océano y otros patrones meteorológicos pueden favorecer que un determinado verano sea especialmente cálido.

Por eso conviene diferenciar entre clima y tiempo:

  • Tiempo meteorológico: lo que ocurre durante un día, una semana o un episodio concreto.
  • Clima: el comportamiento habitual de las condiciones atmosféricas observado durante periodos prolongados.

Un día de 40 °C no demuestra por sí mismo un cambio climático. Sin embargo, que los récords de calor sean cada vez más numerosos, que aumente la temperatura media y que los episodios cálidos sean más frecuentes sí muestra una tendencia climática.

AEMET también ha observado que las olas de calor han ganado intensidad. En su análisis desde 1975, la tendencia de la anomalía de la ola de calor máxima muestra un incremento aproximado de 0,26 °C por década.¿Por qué algunos veranos son especialmente extremos?


El calor también se siente diferente dentro de las ciudades

Hay otro aspecto que explica por qué la percepción puede ser todavía más intensa en determinados lugares.

No se vive igual una temperatura de 35 °C en una zona rural con vegetación que en una zona urbana densamente construida. La presencia de asfalto, hormigón, tráfico y edificios modifica la forma en la que se acumula y libera el calor.

Además, la falta de ventilación entre edificios puede dificultar la disipación de las temperaturas elevadas.

Por eso, cuando una persona afirma que «antes por la noche refrescaba más», puede estar describiendo una experiencia perfectamente compatible con los cambios registrados en las temperaturas nocturnas, especialmente en entornos urbanos.


¿Qué podemos esperar de los próximos veranos?

No es posible saber con exactitud qué temperatura tendrá cada verano. Lo que sí permiten conocer las tendencias climáticas es la dirección general.

Si el calentamiento continúa, es razonable esperar una mayor presencia de:

  • Episodios de calor intenso.
  • Noches con temperaturas elevadas.
  • Olas de calor más prolongadas.
  • Récords de temperatura.
  • Periodos cálidos fuera de los meses tradicionalmente más calurosos.

La primavera de 2026 ya fue la segunda más cálida de la serie histórica en España, con una temperatura media 1,6 °C superior al periodo de referencia 1991-2020.

Esto muestra que la cuestión no consiste únicamente en saber si julio o agosto serán más calurosos. El calendario de las temperaturas altas también puede experimentar cambios.


Adaptarse a veranos cada vez más cálidos

Comprender lo que está ocurriendo permite también tomar mejores decisiones en el día a día. La adaptación será especialmente relevante en viviendas y ciudades.

Algunas medidas sencillas pueden marcar diferencias durante los periodos de calor:

  • Mejorar el aislamiento de las viviendas.
  • Proteger las ventanas de la radiación solar directa.
  • Ventilar durante las horas más frescas.
  • Reducir la acumulación de calor en interiores.
  • Incrementar las zonas verdes y la sombra en espacios urbanos.
  • Prestar especial atención a las temperaturas nocturnas.
  • Mantener una hidratación adecuada durante los episodios de calor.

No se trata de pensar que todos los veranos serán extremos, sino de asumir que el contexto térmico está cambiando y que determinados episodios que antes parecían excepcionales pueden aparecer con mayor frecuencia.

La sensación de que los veranos han cambiado no responde únicamente a un recuerdo subjetivo.

Los registros meteorológicos muestran un aumento sostenido de las temperaturas en España y una mayor presencia de episodios de calor intenso.

El cambio climático es la principal explicación de esta tendencia, aunque las condiciones meteorológicas de cada año siguen determinando cuándo, dónde y con qué intensidad se producen las olas de calor.

La diferencia más importante quizá no esté solamente en que algunos termómetros alcancen cifras más altas. También está en la duración del calor, en las noches que dejan de refrescar y en la aparición de temperaturas elevadas en momentos del año que antes resultaban menos habituales.

Por eso, cuando llega otro verano especialmente caluroso y surge la pregunta de si «antes no hacía tanto calor», los datos ofrecen una respuesta bastante clara: la percepción tiene una base real.

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